En algún momento abandonamos el mundo de la infancia para entrar en el desconocido y complejo mundo de la edad adulta. Entre ambos horizontes, la adolescencia es parte de ese viaje, un camino, un tiempo de éxodo, un abandono de los territorios conocidos, del país de nuestra niñez…
Antoine de Saint Exupéry, Piloto de Guerra
Esta marcha no está exenta de aventura. Abandonar los territorios conocidos y adentrarnos por caminos nuevos posee siempre ese margen de riesgo que nos provoca y atrae.
El camino nos propone una aventura en la cual somos protagonistas, hay todo un mundo dentro nuestro y hay todo un mundo más allá de nosotros por descubrir. Por esto, el camino nos propone la aventura del descubrimiento.